Había formulado una promesa y este sábado la cumplió. El árbitro grancanario Carlos Álvarez Liria tuvo la oportunidad de donar el balón con el que se disputó la final de la Supercopa de España de fútbol playa a la Virgen del Pino, patrona de la isla de Gran Canaria.

«Esta es una muestra de respeto y agradecimiento a nuestra patrona, no sólo personal, sino también colectivo y en nombre del resto de los integrantes del Comité Técnico de Las Palmas», expuso el colegiado después de entregar el esférico al párroco de la basílica mariana, el teldense Jorge de la Boca.

La donación no es fruto de una acción espontánea, sino que se había fraguado durante los últimos meses. Carlos Alvarez Liria tenía una especial ilusión por estar en la súper final organizada por la RFEF. Y su sueño se hizo realidad cuando el Comité Nacional de Árbitros lo designó para formar parte del equipo arbitral, en unión de Cristóbal Montoro Garrido y Alejandro Ojaos Valera.

Esta final de la Supercopa de España tuvo como protagonistas al Levante y a los mallorquines del CD San Francisco; los valencianos levantaron el trofeo de campeón después de vencer, en la prórroga (2-3) en un partido memorable.

Diego Martínez, presidente del Comité Nacional de fútbol playa, y Miguel Bestard, presidente de la Federación balear y vicepresidente de la RFEF, representaron a la Real Federación Española en esta competición.

Álvarez Liria señala que desde que llegó a la sede de la competición reveló a la organización su intención de obtener como recuerdo el esférico de la final con el objetivo de cumplir la promesa contraída.

Nota de prensa FIFLP